La Medida

Porque tal como juzguen se les juzgará, y con la medida que midan a otros, se les medirá a ustedes.

Mateo 7:2

Este versículo es bastante famoso, muchos lo hemos leído una vez. Personalmente creo que cuando juzgamos a otros es porque nos sentimos superiores, pero detrás de esta medida que usamos con otros, se esconde un sentido interno de perfección que nos carcome lentamente. Puede ser, que esa medida que exigimos a otros es porque nosotros creemos que la alcanzamos. Nos hace sentir que todos deben estar alineados a nuestro “nivel”, pero es por pura gracia. El asunto es que esa perfección realmente nunca será alcanzada por nosotros mismos, porque de nuevo, el tema central es la gracia de Dios, no nuestras fuerzas, nuestros títulos o años de conocer a Dios. Cuando dejamos de imponer medidas a otros, somos libres, en ese punto entendemos que, si reconocemos la gracia de Dios en nuestras vidas, también otros pueden recibirla. Y el fantasma de la perfección no vendrá por nosotros.

Cuesta no juzgar, cuesta mucho en realidad, pero podemos saber que todos tenemos oportunidad de recibir su gracia.

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