La pieza restante.

En estas épocas, podemos experimentar un sentimiento de frustración o desanimo, porque le teníamos mucha fe a este año. Pudimos haber creído que sería el tiempo donde llegaría ese trabajo soñado, que nos darían esa oportunidad en el trabajo, entre otras cosas. Estas ilusiones son buenas y nos permiten crecer en fe y en madurez espiritual.

¿Pero que existe detrás de estos anhelos? ¿Será un deseo de mostrarnos a otros de cierta manera? ¿Creemos que esto dará paso a otras ilusiones ocultas?

Como adultos muchas veces no somos sinceros con nosotros mismos, ocultamos la verdadera intención de nuestro corazón o la disfrazamos.

Podemos creer que la plenitud que deseamos, la encontraremos en algo, no en alguien.

Y sí, podemos encontrar la plenitud en la persona de Jesus, pero esto conlleva búsqueda y disposición para ir en contra de una cultura que nos dice que nunca es suficiente.

Quizás nuestra búsqueda de plenitud tiene un disfraz, pero nuestra alma solo se puede saciar con la plenitud de Jesus, aquel que llena todo en todo.

Dicen que no es recomendable salir de compras sin un presupuesto, porque todos nos parecerá necesario, no es bueno ir a comprar comida al supermercado con hambre, porque de seguro saldremos con muchas cosas adicionales que no planeábamos comprar.

El punto es, si vivimos una vida sin plenitud, todo nos parecerá una buena opción. Sin saber lo que en realidad necesitamos.

Proverbios 27:7. -NVI

Al que no tiene hambre, hasta la miel lo empalaga; al hambriento, hasta lo amargo le es dulce. 

Efesios 1:22-23 – RVR

22 y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, 23 la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.

La plenitud de Dios, es la pieza que falta en nuestro mundo. Aclaro, esto no se logra con solo ir a la iglesia, es necesario que seamos intencionales buscando su plenitud.

Miedo a lo que vendrá

Este año 2020, expuso nuestros mayores temores, incluso pensar en todo lo que ha pasado hasta este momento del año, nos puede producir temor.

Los noticieros hablan de manera negativa sobre lo que vendrá el próximo año e incluso ese dialogo se puede interiorizar en nuestros corazones, quizás el próximo año puede significar esperanza para algunos, pero para otros es sinónimo de temor e incertidumbre. Lo nuevo causa temor en el corazón humano, siempre que surgen experiencias nuevas, nos asustan, es una alerta de cierto riesgo o peligro.

Sin embargo, ¿Cuál es la causa de ese temor? ¿Será perder algo? O ¿es una cortina de humo?

Cuando algo nuevo llega a nuestras vidas y no lo estábamos esperando, nos toma por sorpresa, nos hace pensar sobre nuestra situación actual y la situación futura, analizamos las pérdidas o ganancias probables, para tenerlas como un consuelo y tratar de buscar el balance, pero en medio de este proceso, podemos acudir a la ayuda de Dios. Podemos clamar y tener certeza que seremos escuchados, debemos tener claro que no son nuestras fuerzas, no son nuestros recursos, será con su ayuda que lograremos enfrentar lo que viene.

Podemos poner todo lo nuevo en las manos de Dios y poner nuestra esperanza de que él tiene el control de lo que vendrá, él ya está en nuestro futuro.

No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.

Isaías 41:10

Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo.

Isaías 41:13

Aguas Caudalosas

Salmo 34

6. Por eso los fieles te invocan en momentos de angustia, caudalosas aguas podrán desbordarse, pero a ellos nos los alcanzarán.

Los asuntos de nuestra vida que solíamos pensar que estaban bajo control, hoy parecen haberse rebelado, todo cambió sin anunciar, solamente tomó el rumbo de la corriente incontrolable. Corriente que se ha llevado mucho, no sabemos cuándo terminara, pero si sabemos que Dios ha determinado un fin para estas aguas. Quizás estas aguas se han llevado algo más que hábitos, algo más que ilusiones, pero no llegarán a nosotros. Nuestro espíritu es sostenido por Dios y lo que compone nuestra vida no se escapa de su alcance.

Hay tormentas en nuestra vida que ocurren para que nuestros oídos se enfoquen en escuchar la voz correcta, la voz de Dios, podemos sentirnos aturdidos y conocer el camino, pero sin saber cómo llegar, por esta razón es que el mejor inicio es pedir y seguir su guía.

8. Yo te instruiré, yo te mostraré el camino que debes seguir, yo te daré consejos y velare por ti.

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