¿Agitado?

Puede ser haciendo una actividad física claramente, pero también muchas veces nos agitamos emocionalmente. No doy mi punto de vista de manera psicológica porque no es mi campo, estoy seguro que hay mucho más allá de mi experiencia. En ciertas ocasiones nos agitamos por una mala noticia, por una llamada de atención en el trabajo, o por un mensaje de texto, por mencionar algunos ejemplos. Pero estas situaciones pueden agitarnos espiritualmente, puede hacer que perdamos la visión de lo más importante y nos dejamos consumir por la emoción o situación del momento. En mi caso personal, inicie el año con cambios en el trabajo, deseaba cambiar mis tareas anteriores, por otras, y surgió la oportunidad, pero también vinieron con la oportunidad ciertos cambios emocionales. Empecé a dedicar muchos de mis pensamientos, más allá de la jornada laboral, con la intención de mejorar algo o transformar algo que se escapa de mi control, esto claramente genera estrés y demás. Para una persona que fue asmático, agitarse en realidad es una imagen bastante seria y fuerte, por eso considero que estos cambios pueden agitar nuestra vida espiritual, no estamos exentos a que este tipo de cosas sucedan, pero si debemos enfocarnos en lo más importante, mantener la confianza en Dios y descansar en él.

Cuando estamos bajo este efecto de agitación, no vemos más allá de la situación y también podemos desenfocarnos del propósito de Dios. Mi tarea será descansar en Dios, aun cuando no sea tan sencillo, porque las llamadas vienen y van, los correos aparecen en el momento inesperado y las exigencias no parecen dar tregua.

Jesús en medio de cada situación ha prometido estar con nosotros, sea en medio de la tranquilidad o cuando el afán viene a buscarnos.

Mateo 11:28-30

28» Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso. 29 Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma. 30 Porque mi yugo es suave y mi carga es liviana».

Grito de Rescate

En la vida hay circunstancias que nos ponen “contra la espada y la pared”, ya sea porque tomamos una mala decisión o bien porque simplemente nos tomó por sorpresa una situación, estas cosas nos suelen suceder a los humanos. Una noticia inesperada, una llamada no deseada o un cambio que nos empuja a la acción. Sea cual sea la situación, podemos encontrar ayuda en Dios, cuando no sabemos cómo responder a las circunstancias de la vida, Dios nos da una respuesta, pero muchas veces, el ultimo consultado es Dios. Está bien acudir a familiares o amigos para que nos guíen y nos brinden su apoyo, pero debemos recordar que, por encima de cualquier consejo, deberíamos acudir a Dios, pues él conoce nuestra situación y conoce nuestro corazón.

En ese momento justo de angustia, podemos apartarnos un momento para clamar a Dios por respuestas, un clamor es una oración pidiendo ayuda, lo entiendo como ese grito en oración desesperado, y humillándonos a Dios por respuestas. Estoy seguro que algo cambiara después de que levantamos nuestro clamor.

Dios ha prometido darnos respuesta, e incluso mostrarnos más allá de la situación.

Inténtalo.

Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.

Jeremías 33:3.

Te comparto la definición de RAE:

clamar

1. tr. exigir (‖ pedir imperiosamente). Clamar venganza, justicia.

2. tr. desus. llamar.

3. intr. Quejarse, dar voces lastimosas pidiendo favor o ayuda.

4. intr. Dicho de algunas cosas inanimadas: Manifestar necesidad de algo. La tierra clama POR agua.

5. intr. Emitir la palabra con vehemencia o de manera grave y solemne.

Miedo a lo que vendrá

Este año 2020, expuso nuestros mayores temores, incluso pensar en todo lo que ha pasado hasta este momento del año, nos puede producir temor.

Los noticieros hablan de manera negativa sobre lo que vendrá el próximo año e incluso ese dialogo se puede interiorizar en nuestros corazones, quizás el próximo año puede significar esperanza para algunos, pero para otros es sinónimo de temor e incertidumbre. Lo nuevo causa temor en el corazón humano, siempre que surgen experiencias nuevas, nos asustan, es una alerta de cierto riesgo o peligro.

Sin embargo, ¿Cuál es la causa de ese temor? ¿Será perder algo? O ¿es una cortina de humo?

Cuando algo nuevo llega a nuestras vidas y no lo estábamos esperando, nos toma por sorpresa, nos hace pensar sobre nuestra situación actual y la situación futura, analizamos las pérdidas o ganancias probables, para tenerlas como un consuelo y tratar de buscar el balance, pero en medio de este proceso, podemos acudir a la ayuda de Dios. Podemos clamar y tener certeza que seremos escuchados, debemos tener claro que no son nuestras fuerzas, no son nuestros recursos, será con su ayuda que lograremos enfrentar lo que viene.

Podemos poner todo lo nuevo en las manos de Dios y poner nuestra esperanza de que él tiene el control de lo que vendrá, él ya está en nuestro futuro.

No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.

Isaías 41:10

Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo.

Isaías 41:13

¿Un buen año?

Está por terminar este año, para muchos esto puede ser símbolo de alegría, para otras personas tristeza, incluso ansiedad.

El tiempo no perdona, personalmente este año ha significado crecimiento, he aprendido a valorar cosas que tenía en mi vida y daba por sentado que nunca cambiarían.

Aquella salida con amigos que no se hizo, aquellas actividades que no tienen fecha de regreso, entre otras cosas, creo que para la mayoría ha sido un año de aprendizajes, nos frenaron el ritmo de la vida, pero no detuvieron el tiempo, apagaron las luces del show sin avisar antes, nos faltaron cosas por hacer en nuestro calendario, algunos dijeron adiós en silencio, pero, a pesar de todo esto que hemos vivido, ¿será que todo fue malo?

Romanos 8:28, dice que todos nos ayuda a bien, ¿será que Pablo sabe cómo es vivir una pandemia cuando escribió esta carta? Ahí dice que todo ayuda a bien, pero algo así, ¿trae algo positivo? La respuesta es que si, a mi parecer toda situación aun cuando no entendemos nos ayudara a bien, porque Dios es quien está al control. En este nuevo año podemos agradecer si tenemos nuestra familia, si tenemos un trabajo, si nuestra relación con Dios creció, hay muchas cosas por agradecer.

Podemos tomar unos minutos y pensar si fue un buen año o no. Estoy seguro que en medio de todo este contexto hay algo porque agradecer, incluso si estás leyendo este blog, puedes agradecer por tener la oportunidad de estar vivo, de leer, de intentar acercarte un poquito más a Dios.

Gracias por los minutos que dedicaste a este texto, gracias por darme de tu tiempo valioso, te dejo de tarea para fin de año, meditar sobre este año, aun una enseñanza recibida es algo valiosísimo.

Planes bien pensados

Un año más está por terminarse, aunque este año estoy seguro que no fue como lo esperábamos, se dieron muchas situaciones que se salieron de nuestro control y otras más que nos tomaron por sorpresa. Sin embargo, iniciamos el año 2020, con mucha ilusión, con metas y muchos sueños por cumplir.

Algunas metas sobrevivieron el aislamiento, el teletrabajo y el distanciamiento social, pero otras no se pudieron completar, la idea de este texto no es llenarte de pensamientos de tristeza, más bien, es buscar crear un plan para lograr aquellas metas que no conquistaron, pero esta vez con un plan mejor.

Puedes decir que planear en este tiempo es difícil, por la incertidumbre y los cambios tan drásticos que suceden, pero, si cambias un poco la percepción puedes ver que siguen las oportunidades, quizás de una forma diferente, pero continúan abriéndose puertas, lo más importante, Dios sigue cumpliendo sueños. Si en este momento, me crees un loco por invitarte a hacer planes, quiero decirte que los planes de Dios para tu vida no se han detenido, él sigue en su trono y cumplirá las promesas que te ha dado. Desempolva tus metas y sueños, recobra ánimo.

¿Y si planeas como conquistar esas metas?

Esta vez planea, saca un espacio de tiempo para decidir que metas vas a perseguir, establece prioridades y agrega los tiempos en que lo esperas cumplirlo. Sabemos que el tiempo es para motivarnos a lograrlo en un periodo especifico, pero ese tiempo puede variar. Busca el cumplimiento de la meta, con flexibilidad y pide consejo a aquellos que recorrieron el camino que tú vas a iniciar.

Haz parte a Dios de tu plan, ora por esos planes, su dirección es vital para lograrlo.

Los planes bien pensados y el arduo trabajo llevan a la prosperidad, pero los atajos tomados a la carrera conducen a la pobreza.

Proverbios 21:5 NTV

Nunca te dejaré

¿Qué significa esto para nosotros? Puede ser paz, seguridad y confianza.

Cuando alguien promete estar cerca de nosotros nos da la paz de que sin importar lo que venga, tendremos compañía, que los tiempos oscuros serán diferentes ahora y elijo no vivir esos momentos en la soledad. Esto genera en nosotros una sensación de seguridad, nos hace sentirnos en un refugio, cuidados y protegidos. Nos llena de confianza para lo que está por venir, pues tenemos una palabra, tenemos una promesa respaldada por Dios.

Últimamente los tiempos en los que vivimos ahora, nos han demostrado que aquello considerado como seguro, no lo era, que el lugar donde teníamos puesta nuestra confianza, era solo una cortina de humo, incapaz de superar fuertes vientos, y que la única seguridad que podemos sentir es la que proviene de Dios.

Quizás algunas cosas han cambiado en tu vida en medio de este tiempo, quizás este año tomo un curso distinto a lo que habíamos planeado el año anterior. Sin embargo, podemos tener la confianza que Dios no nos dejara jamás.

Aun cuando todo cambia, cuando parece moverse en dirección opuesta a nuestro plan, nada se escapa del plan mayor de Dios.

Pero los planes del Señor se mantienen firmes para siempre; sus propósitos nunca serán frustrados.

Salmos 33:11

Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará.

Deuteronomio 31:6

Confianza Plena

Confía en el Señor de todo corazón, y no en tu propia inteligencia. Proverbios 3:5. NVI

Muchas veces hemos escuchado que debemos confiar en Dios con todo nuestro corazón. Es interesante, que la Biblia combina el término confianza con inteligencia. ¿Por qué cuántas veces hemos tomado una decisión sin consultar a Dios? ¿Cuántas veces nuestra inteligencia nos traiciona? Pensamos que tenemos la idea del siglo, pero termina siendo una desgracia. Somos seres con inteligencia dada por Dios, pero muchas veces le creemos más a nuestras soluciones o a nuestros pensamientos que a la voz de Dios. 

Le doy prioridad a mis pensamientos, antes que escuchar su voz. Nuestra inteligencia es un recurso importante, pero no es algo en podemos depositar nuestra confianza. Un corazón que confía ni siquiera piensa en otras opciones porque su confianza plena está depositada en Dios. 

¿En qué confiaremos? ¿Seremos más sabios o inteligentes que Dios?

Dios no juega a las escondidas, siempre nos dará respuestas.

Algo Nuevo

¿Cuántas veces hemos pedido por algo nuevo?

Usualmente le pedimos a Dios un cambio, queremos que la situación cambie en nuestro trabajo, en las relaciones o en lo que hacemos para Dios, y está bien, pero debemos tener presente que Dios no solo ve nuestro presente, él tiene la habilidad de saber todo nuestro futuro, la eternidad está en él. Cuando pedimos algo nuevo, le damos opciones a Dios para que suceda tal y como deseamos, el tema es que Dios no se ajusta a nuestra agenda, ni tampoco a nuestros planes.

Al pedir algo nuevo a Dios, debemos agregar un factor importante, Dios es soberano, significa que puede pasar como imaginé, o quizás mucho mejor, porque él suele hacer mucho más de lo que imaginamos o pensamos.

Así que, al pedir por cosas nuevas, confiemos en Dios el resultado, abramos nuestra mente a nuevas posibilidades, a nuevas alternativas y nuevos caminos, Dios siempre buscara nuestro bienestar presente y futuro.

Éxito: (Definición Propia)

¿Cuál es la definición de éxito?

¿Quién determina el parámetro?

¿Quiénes están dentro de este grupo? ¿Qué es necesario?

Todos buscan tener el éxito, con un hambre insaciable, pero esto es como buscar algo que nadie sabe que es a ciencia cierta, para unos es una cuenta en el banco con mucho dinero, para otros no tener que trabajar, para otros son títulos académicos y para unos cuantos se revelaron al sistema y viven con su propia definición.

En realidad, podemos tener distintas definiciones sobre que es éxito, estás varían según cultura y otros elementos como la edad o el origen de la persona. La verdad es que todos perciben el éxito de maneras distintas, pero es el afán de muchos.

El secreto del éxito es lograr aquello lo que el dinero no puede comprar.

– El Vendedor de Sueños

Esta definición de éxito me puso a pensar mucho, porque va en contra de todo lo que nos enseñan. Vivimos inmersos en una cultura que aplaude el consumo, la apariencia y el egoísmo.

¿Cuál es nuestra definición de éxito?

Antes de responder esta pregunta debemos pensar si es una definición descrita por otros. ¿Por qué viviríamos la vida según la evaluación que otros nos dan?

¿No se trata de agradar a Dios?

Si este es el caso, entonces nuestro éxito debería estar definido por el cumplimiento de metas u objetivos, alcanzados honrando a Dios, enfocados en cumplir su propósito en nuestra vida.

En resumen, para mi es enfocarse en cumplir el destino y el llamado especifico que tenemos en este mundo.

¿Soledad?

La soledad no es ausencia de compañía, para mí es acompañarse de emociones incorrectas. No se puede decir que es una emoción negativa, ya que todas las emociones funcionan como alertas para nosotros. Esta alerta quizás nos esta avisando que debemos fortalecer nuestras relaciones con otros y con nosotros mismos.

Muchas veces pensamos que caminar solo, es más ligero, que es sencillo negociar solo con una persona (nosotros mismos), pero en realidad lo que estamos haciendo es dejando de lado el elemento enriquecedor que puede ser una conversación, un consejo o una salida. Jesús es el mejor ejemplo, decidió caminar años al lado de personas, para ser fortalecido y lograr mayores resultados, si él hubiese elegido caminar solo la iglesia no existiría. Jesús sabia la importancia de tener un grupo de apoyo, una red de personas que le daban ayuda y fuerza en momentos de angustia.

La soledad inicia cuando buscamos llenar nuestro corazón de lo incorrecto, cuando elegimos el egoísmo o la comodidad antes que acercarnos a otros, el corazón debe ser abastecido de relaciones fuertes, con Dios, con nosotros mismos y con otros. El sistema circulatorio de la humanidad y por ende de la iglesia se construye de relaciones significativas. Es por medio de este sistema que se transmite el amor.

Nunca es tarde para empezar a crear nuevas relaciones. Que la distancia no nos separe, si no que fortalezca esas relaciones.

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