Un lugar Seguro

Tomado de web.

¿Cuántas veces hemos deseado escapar de una situación que estamos enfrentando?

Personalmente he deseado que suceda, despertar y que la situación se haya ido, adelantar los tiempos para que el dolor sea menos intenso o viajar en el tiempo y corregir una mala decisión, en fin, las situaciones nos intentan ahogar a veces, y es aquí donde debemos encontrar un lugar seguro.

Cuando éramos niños nuestro lugar seguro era cerca de nuestros padres, con solo sentir su mano, ya nos tranquilizábamos y hallábamos paz. Cuando crecemos algunos construyen su seguridad alrededor de una cuenta bancaria, una imagen o en alguna bebida que ayude a olvidar todo. Como creyentes de Jesús, tenemos un lugar seguro, pero no lo frecuentamos mucho, y a veces, se nos suele perder el camino a ese lugar seguro. El Salmo 91, nos dice que Dios es nuestro lugar seguro. Podemos ir a pasar tiempo con él cuando estamos en esos momentos de escape, ya sea leyendo su palabra, en adoración o de alguna otra manera que nos conecte con Dios. Lo material podrá hacernos sentir bien por un momento, pero Dios nos puede llenar con una paz que no tiene comparación.

Salmo 91:1-2. NTV.

91 Los que viven al amparo del Altísimo
    encontrarán descanso a la sombra del Todopoderoso.
Declaro lo siguiente acerca del Señor:
Solo él es mi refugio, mi lugar seguro;
    él es mi Dios y en él confío.

¿Cuál será tu lugar seguro?

Adorando en la espera.

Romanos 4:20-21 – NVI

Ante la promesa de Dios no vaciló como un incrédulo, sino que se reafirmó en su fe y dio gloria a Dios, plenamente convencido de que Dios tenía poder para cumplir lo que había prometido.

Este versículo describe la actitud de un hombre de fe, de hecho, se le conoce como el padre de la fe, Abraham, fue una persona que le creyó a Dios, a pesar de su avanzada edad. Imagínate esto, una persona de la tercera edad seria padre, no con una mujer joven, sino también de edad avanzada. ¿Qué hacía Abraham en la espera? Glorificaba a Dios, aun cuando cada día pasaba, cuando quizás se daban comentarios malintencionados, cuando Sara envejecía, cuando la promesa parecía tardarse, él adoraba a Dios.

¿Cuántas veces dudamos de la promesa de Dios? ¿Cuántas veces juzgamos el tiempo de Dios? O juzgamos como Dios trabaja. Recordemos que él es Dios Todopoderoso, con un pensamiento podría generar un universo completo. Entonces, ¿Por qué tarda? Cuestionemos si tenemos la capacidad de juzgar el tiempo de Dios. Nosotros somos como la hierba, nosotros tenemos una fecha de nacimiento y otra de muerte. Pero Dios es, él no muere, él no nació, él permanece por la eternidad. La misma eternidad está en él. ¿Quién somos para juzgar el “atraso” en los tiempos?

En la espera podemos quejarnos o glorificarlo, aun cuando cueste. ¿Qué decides?

Cada temporada tiene su provecho.

¿Cuánto deseábamos de niños tener los beneficios de ser adulto? Jugar hasta tarde, tener dinero en nuestro bolsillo, ir a donde quisiéramos o comer la comida preferida siempre.

Cuando éramos niños, deseábamos ser adultos. Si lees esta publicación y eres mayor de 18 años, si andas por los treintas, a veces nos gustaría devolver el tiempo y ser niños de nuevo. Dejar las exigencias y responsabilidades por un tiempo y regresar después con todo resuelto, claramente, esto es imposible. La etapa de la infancia, quedó hace mucho tiempo atrás, ya no volverá, lo más cercano será cuando jugamos con nuestros sobrinos o hijos y esto sucede porque ya la etapa pasó. La temporada de nuestra infancia ahora es solo un recuerdo, fue una etapa donde aprendimos a descubrir los peligros y donde nuestro cuerpo fue generando mayor resistencia física.

Así sucesivamente, podemos recordar la adolescencia, el tiempo de universidad, nuestro primer trabajo, entre otros.

Cada temporada nos lleva hacia algo nuevo, quizás nos asuste un poco al inicio, pero luego que la atravesamos podemos ver que todo era para crecimiento y que aún las desilusiones de la juventud que pensamos en su momento no poder soportar, nos hicieron más fuertes.

Escribo esto porque en ocasiones se nos olvida que esta temporada también va a pasar, la crisis que podemos estar viviendo hoy, será el testimonio de mañana.

Saldremos de esta temporada más fuertes, con mayor fe y llenos de vigor.

Podemos dudar de la promesa de Dios de que vendrán tiempos mejores, pero nuestra incredulidad será parte del propósito de Dios.

El temor nos puede decir que será nuestro final, pero, ¿cuantas temporadas difíciles ya hemos atravesado? Y sigues aquí. Dios te sostendrá en medio de este tiempo.

Salmos 62:7 -NVI

Dios es mi salvación y mi gloria; es la roca que me fortalece; ¡mi refugio está en Dios!

Renovar nuestras fuerzas

Cuando nuestra mente está llena de pensamientos que buscan mejorar una situación es desgastante, buscamos una solución a algo que quizás solamente Dios puede transformar, aun cuando sabemos que no nos corresponde a nosotros el resolver la situación tomamos la posición de buscar mejorarla y nuestros pensamientos están consumidos en la situación, retomando el tema una y otra vez, repasando posibles soluciones, todo esto, mientras seguimos en nuestro trabajo, mientras seguimos haciendo nuestro trabajo voluntario, o mientras buscamos atender a nuestra familia.

El trabajo pasó de tener una jornada de cinco días a siete, porque cinco días cumplimos un horario, los dos restantes seguimos pensando cómo hacer el trabajo. El problema es que nuestro cerebro va perdiendo el enfoque y maximiza aquello en lo que estamos pensando, esos pensamientos consumen nuestra vida y nuestros recursos. Te comparto el ejemplo de trabajo porque me suele suceder, pero somos mucho más que el rendimiento que obtenemos en un trabajo, debemos hacerlo con excelencia, pero no somos un indicador de desempeño y nuestra razón de vida es cumplir el plan de Dios para nuestra vida.

Pero hay buenas noticias, antes de compartirlas te recomiendo que saques un espacio para dedicar tiempo a las cosas que hacen que tu corazón sonría, como ver una película, cocinar, o leer, es importante conectarnos con lo que nos gusta, porque eso nos hace florecer.

Ahora sí, lo bueno es que en medio de tantas exigencias y tantas demandas del mundo que nos rodea, podemos tener paz, podemos disfrutar de gozo, por medio del amor de Dios. Él renueva nuestras fuerzas.

Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo.

Juan 16:33

Él fortalece al cansado y acrecienta las fuerzas del débil.

Isaías 40:29

¡Cuánto te amo, ¡Señor, fuerza mía! El Señor es mi roca, mi amparo, mi libertador; es mi Dios, el peñasco en que me refugio. Es mi escudo, el poder que me salva, ¡mi más alto escondite!

Salmo 18:1-2

¡Refúgiense en el Señor y en su fuerza, busquen siempre su presencia!

1 Crónicas 16:11

Semillas entre Espinos

Lucas 8:14-16 – Nueva Traducción Viviente

14 Las semillas que cayeron entre los espinos representan a los que oyen el mensaje, pero muy pronto el mensaje queda desplazado por las preocupaciones, las riquezas y los placeres de esta vida. Así que nunca crecen hasta la madurez. 15 Y las semillas que cayeron en la buena tierra representan a las personas sinceras, de buen corazón, que oyen la palabra de Dios, se aferran a ella y con paciencia producen una cosecha enorme.

En la Biblia Jesús nos cuenta la historia de un sembrador y la efectividad de sus semillas, estas fueron plantadas en distintos terrenos, pero unas de estas semillas cayeron en medio de espinos. Al estar en este ambiente las semillas no logran crecer hasta la madurez y la historia dice que esto sucede porque esos espinos, son preocupaciones y afanes de esta vida.

¿Cómo no preocuparse en medio de una pérdida de empleo?

¿Cómo mantener la calma en medio de una tormenta?            

Pues Dios nos dice aquí, que el factor diferenciador es si permitimos que su palabra quede desplazada por estas situaciones. La preocupación es normal, somos humanos, pero, ¿dejaremos que eso consuma nuestra vida hasta tal punto que ahogue la palabra de Dios en nosotros?

Esto sucede cuando mi mente pasa enfocada más en la situación, que, en la promesa de Dios, o en sus palabras sobre nuestra vida.

¿Es algo sencillo? No lo es, si fuese sencillo lo haríamos en automático y quizás no aparecería en la Biblia, aunque cueste mucho, deberíamos tener una alarma que nos diga cuando estamos perdiendo el norte.

Lo mejor sería detenerse y con ayuda del Espíritu Santo, analizar el estado de mi fe, si es necesario clamar a Dios por ayuda y él la traerá. Solo debemos pedirla.

¿Agitado?

Puede ser haciendo una actividad física claramente, pero también muchas veces nos agitamos emocionalmente. No doy mi punto de vista de manera psicológica porque no es mi campo, estoy seguro que hay mucho más allá de mi experiencia. En ciertas ocasiones nos agitamos por una mala noticia, por una llamada de atención en el trabajo, o por un mensaje de texto, por mencionar algunos ejemplos. Pero estas situaciones pueden agitarnos espiritualmente, puede hacer que perdamos la visión de lo más importante y nos dejamos consumir por la emoción o situación del momento. En mi caso personal, inicie el año con cambios en el trabajo, deseaba cambiar mis tareas anteriores, por otras, y surgió la oportunidad, pero también vinieron con la oportunidad ciertos cambios emocionales. Empecé a dedicar muchos de mis pensamientos, más allá de la jornada laboral, con la intención de mejorar algo o transformar algo que se escapa de mi control, esto claramente genera estrés y demás. Para una persona que fue asmático, agitarse en realidad es una imagen bastante seria y fuerte, por eso considero que estos cambios pueden agitar nuestra vida espiritual, no estamos exentos a que este tipo de cosas sucedan, pero si debemos enfocarnos en lo más importante, mantener la confianza en Dios y descansar en él.

Cuando estamos bajo este efecto de agitación, no vemos más allá de la situación y también podemos desenfocarnos del propósito de Dios. Mi tarea será descansar en Dios, aun cuando no sea tan sencillo, porque las llamadas vienen y van, los correos aparecen en el momento inesperado y las exigencias no parecen dar tregua.

Jesús en medio de cada situación ha prometido estar con nosotros, sea en medio de la tranquilidad o cuando el afán viene a buscarnos.

Mateo 11:28-30

28» Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso. 29 Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma. 30 Porque mi yugo es suave y mi carga es liviana».

Grito de Rescate

En la vida hay circunstancias que nos ponen “contra la espada y la pared”, ya sea porque tomamos una mala decisión o bien porque simplemente nos tomó por sorpresa una situación, estas cosas nos suelen suceder a los humanos. Una noticia inesperada, una llamada no deseada o un cambio que nos empuja a la acción. Sea cual sea la situación, podemos encontrar ayuda en Dios, cuando no sabemos cómo responder a las circunstancias de la vida, Dios nos da una respuesta, pero muchas veces, el ultimo consultado es Dios. Está bien acudir a familiares o amigos para que nos guíen y nos brinden su apoyo, pero debemos recordar que, por encima de cualquier consejo, deberíamos acudir a Dios, pues él conoce nuestra situación y conoce nuestro corazón.

En ese momento justo de angustia, podemos apartarnos un momento para clamar a Dios por respuestas, un clamor es una oración pidiendo ayuda, lo entiendo como ese grito en oración desesperado, y humillándonos a Dios por respuestas. Estoy seguro que algo cambiara después de que levantamos nuestro clamor.

Dios ha prometido darnos respuesta, e incluso mostrarnos más allá de la situación.

Inténtalo.

Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.

Jeremías 33:3.

Te comparto la definición de RAE:

clamar

1. tr. exigir (‖ pedir imperiosamente). Clamar venganza, justicia.

2. tr. desus. llamar.

3. intr. Quejarse, dar voces lastimosas pidiendo favor o ayuda.

4. intr. Dicho de algunas cosas inanimadas: Manifestar necesidad de algo. La tierra clama POR agua.

5. intr. Emitir la palabra con vehemencia o de manera grave y solemne.

Miedo a lo que vendrá

Este año 2020, expuso nuestros mayores temores, incluso pensar en todo lo que ha pasado hasta este momento del año, nos puede producir temor.

Los noticieros hablan de manera negativa sobre lo que vendrá el próximo año e incluso ese dialogo se puede interiorizar en nuestros corazones, quizás el próximo año puede significar esperanza para algunos, pero para otros es sinónimo de temor e incertidumbre. Lo nuevo causa temor en el corazón humano, siempre que surgen experiencias nuevas, nos asustan, es una alerta de cierto riesgo o peligro.

Sin embargo, ¿Cuál es la causa de ese temor? ¿Será perder algo? O ¿es una cortina de humo?

Cuando algo nuevo llega a nuestras vidas y no lo estábamos esperando, nos toma por sorpresa, nos hace pensar sobre nuestra situación actual y la situación futura, analizamos las pérdidas o ganancias probables, para tenerlas como un consuelo y tratar de buscar el balance, pero en medio de este proceso, podemos acudir a la ayuda de Dios. Podemos clamar y tener certeza que seremos escuchados, debemos tener claro que no son nuestras fuerzas, no son nuestros recursos, será con su ayuda que lograremos enfrentar lo que viene.

Podemos poner todo lo nuevo en las manos de Dios y poner nuestra esperanza de que él tiene el control de lo que vendrá, él ya está en nuestro futuro.

No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.

Isaías 41:10

Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo.

Isaías 41:13

¿Un buen año?

Está por terminar este año, para muchos esto puede ser símbolo de alegría, para otras personas tristeza, incluso ansiedad.

El tiempo no perdona, personalmente este año ha significado crecimiento, he aprendido a valorar cosas que tenía en mi vida y daba por sentado que nunca cambiarían.

Aquella salida con amigos que no se hizo, aquellas actividades que no tienen fecha de regreso, entre otras cosas, creo que para la mayoría ha sido un año de aprendizajes, nos frenaron el ritmo de la vida, pero no detuvieron el tiempo, apagaron las luces del show sin avisar antes, nos faltaron cosas por hacer en nuestro calendario, algunos dijeron adiós en silencio, pero, a pesar de todo esto que hemos vivido, ¿será que todo fue malo?

Romanos 8:28, dice que todos nos ayuda a bien, ¿será que Pablo sabe cómo es vivir una pandemia cuando escribió esta carta? Ahí dice que todo ayuda a bien, pero algo así, ¿trae algo positivo? La respuesta es que si, a mi parecer toda situación aun cuando no entendemos nos ayudara a bien, porque Dios es quien está al control. En este nuevo año podemos agradecer si tenemos nuestra familia, si tenemos un trabajo, si nuestra relación con Dios creció, hay muchas cosas por agradecer.

Podemos tomar unos minutos y pensar si fue un buen año o no. Estoy seguro que en medio de todo este contexto hay algo porque agradecer, incluso si estás leyendo este blog, puedes agradecer por tener la oportunidad de estar vivo, de leer, de intentar acercarte un poquito más a Dios.

Gracias por los minutos que dedicaste a este texto, gracias por darme de tu tiempo valioso, te dejo de tarea para fin de año, meditar sobre este año, aun una enseñanza recibida es algo valiosísimo.

Planes bien pensados

Un año más está por terminarse, aunque este año estoy seguro que no fue como lo esperábamos, se dieron muchas situaciones que se salieron de nuestro control y otras más que nos tomaron por sorpresa. Sin embargo, iniciamos el año 2020, con mucha ilusión, con metas y muchos sueños por cumplir.

Algunas metas sobrevivieron el aislamiento, el teletrabajo y el distanciamiento social, pero otras no se pudieron completar, la idea de este texto no es llenarte de pensamientos de tristeza, más bien, es buscar crear un plan para lograr aquellas metas que no conquistaron, pero esta vez con un plan mejor.

Puedes decir que planear en este tiempo es difícil, por la incertidumbre y los cambios tan drásticos que suceden, pero, si cambias un poco la percepción puedes ver que siguen las oportunidades, quizás de una forma diferente, pero continúan abriéndose puertas, lo más importante, Dios sigue cumpliendo sueños. Si en este momento, me crees un loco por invitarte a hacer planes, quiero decirte que los planes de Dios para tu vida no se han detenido, él sigue en su trono y cumplirá las promesas que te ha dado. Desempolva tus metas y sueños, recobra ánimo.

¿Y si planeas como conquistar esas metas?

Esta vez planea, saca un espacio de tiempo para decidir que metas vas a perseguir, establece prioridades y agrega los tiempos en que lo esperas cumplirlo. Sabemos que el tiempo es para motivarnos a lograrlo en un periodo especifico, pero ese tiempo puede variar. Busca el cumplimiento de la meta, con flexibilidad y pide consejo a aquellos que recorrieron el camino que tú vas a iniciar.

Haz parte a Dios de tu plan, ora por esos planes, su dirección es vital para lograrlo.

Los planes bien pensados y el arduo trabajo llevan a la prosperidad, pero los atajos tomados a la carrera conducen a la pobreza.

Proverbios 21:5 NTV

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