Él sigue siendo generoso.

¿Cuantos de nosotros estamos en espera?

Podemos estar esperando que algo suceda en nuestro trabajo, que mejoren nuestras relaciones, que la deuda sea cancelada, entre otras cosas.

En ocasiones cuando los tiempos de espera se alargan, dudamos de la efectividad del proceso, pensamos que algo estamos haciendo mal o que alguien está siendo negligente.

Incluso nos llevamos ese pensamiento a nuestra relación con Dios y esa espera se empieza a transformar en duda.

En ese momento de espera, podemos reflexionar en este pasaje:

Romanos 8:32

El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos generosamente, junto con él, todas las cosas?

No puedo decirte cuanto tiempo de espera falta para que veas la respuesta, pero recuerda que Dios es generoso, para no luchar con la espera, lo mejor que podemos hacer es rendirnos a Dios, permitir que él decida lo mejor.

Espera con expectativa, no con queja.

La paz de Dios no funciona…

… podría decir alguien que dejo de experimentar la paz de Dios hace mucho tiempo.

Hace unas semanas o meses estuve cuestionando porque si seguía la palabra de Dios, cumplía con los deberes cristianos y demás, tenía ese sentimiento de que la paz de Dios no estaba en mi corazón.

Veamos lo que estaba pasando en mi vida, para poder entender porque el cuestionamiento.

-Mi mente llena de pensamientos de preocupación, tratando de resolver situaciones pesimistas que no han pasado, buscar soluciones a tantas cosas, pero tratando de considerar a Dios en todo, tratando de seguir la palabra de Dios, que me dice que debo descansar, adelantándome a los tiempos, entre otras cosas. Era una combinación de pensamientos, terminaba agotado, pero algo lejos de agotarse, crecía, y era mi duda de porque no tenía la paz de Dios, Jesús murió por una vida abundante que no estaba teniendo.  Solo el hecho de reconocer este cuestionamiento me cargaba, porque pensaba que ofendería a Dios, pero recordé que Dios no le teme a las preguntas incomodas, personalmente creo que estas más bien afirman la fe.

Lleve el tema a oración claro, algo así no salía de mi cabeza, vino a mi mente este versículo.

Filipenses 4:7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

Esta es la evidencia, ¿entonces que pasaba? ¿Dónde estaba esa paz?

El versículo anterior es muy conocido, ¿pero leemos el versículo 6?

6 Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.

Nos ordena varios puntos.

  1. No estar afanado.
  2. Presentar peticiones a Dios.
  3. Dar acción de gracias.

Sencillo ¿no?

Pues no es tan sencillo cuando nuestra mente está llena de tantas cosas. Pero es por medio de este versículo que entendemos que la paz de Dios está ahí para nosotros y para recibirla debemos bajar la velocidad o revoluciones, orar a Dios y agradecer.

A veces hago días de agradecimientos, donde todo el día le doy gracias a Dios por cada cosa, aún lo sencillo, esto me ayuda muchísimo.

¿Funciona la paz de Dios? Claro, pero primero debemos reconocer que solo Dios puede resolver todo, yo, solo algunas cositas.

¿Cómo está tu visión?

Si eres una persona que usa anteojos o lentes, puedes decir que esta regular o más o menos, también sabes que cada año es necesario hacerte de nuevo un examen de la vista, para ver si los lentes te siguen funcionando o si requieres un cambio.

Si eres de los que nunca ha usado lentes, eres dichoso, pero siempre debes cuidarte, en fin, este post no es una pauta publicitaria.

El mensaje que quiero dejarte hoy, es que, así como debemos hacer revisiones cada cierto tiempo para saber si nuestra visión está bien o no, así mismo, nuestra visión espiritual debe ser revisada.

Muchas veces en medio de las situaciones de la vida, podemos olvidar que nuestra mirada debe estar puesta en Jesús, ya que él es el origen de nuestra fe. Cuando perdemos a Jesús de nuestra visión, viene el cansancio, no uno que se termina cuando duermes unas horas, uno que pesa en el alma.

Por esto mismo, te quiero invitar a pensar en que tanta importancia le estas dando a esa situación que te carga, puede ser incluso una petición sin respuesta, algo que deseas con el corazón que suceda, pero aun no pasa nada. Es normal que tengamos luchas, situaciones, peticiones, entre otros, pero Jesús vino para que tengamos una vida plena, si eso no ocurre, podemos analizar que podemos mejorar.

Quizás estamos demasiado enfocados en los problemas, más que en el Dios que puede solucionarlos.     

Hebreos 12:2-3

Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien, por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. Así, pues, consideren a aquel que perseveró frente a tanta oposición por parte de los pecadores, para que no se cansen ni pierdan el ánimo.

La Ocasión Especial

Hoy es un día que deberíamos celebrar, es un motivo de celebración para mí y para ti, ¿Por qué?

Usualmente celebramos las fechas que cumplimos años, o aquellas que tienen un significado importante para nosotros. Pero este es un día especial que nunca más lo repetirás en tu vida y esto es motivo suficiente para vivir con agradecimiento, en ocasiones esperamos un día especial para agradecer y dejar de lado un poco la tristeza o cargas que nos han estado consumiendo. Para algunos el día especial puede ser los viernes, los feriados o alguna otra fecha.

¿Pero qué pasaría si hacemos de cada día un día para agradecer por la bendición de vivir?

Somos más que bendecidos, al tener alimento, trabajo, una familia, y muchas cosas más.

Podemos vivir este regalo de un día más llenos de temores y preocupaciones, o vivir confiando que el Dios que nos ayudó ayer, también lo hará hoy. Porque es el mismo.

Filipenses 4:6-7 NTV

No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho. Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús.

Se Llama Gracia

Con el paso del tiempo, podemos llegar a creer que somos extremadamente buenos que mereceremos las cosas, en los peores casos, hasta juzgamos a otros, porque ahora nos sentimos superiores, pero no vamos a profundizar mucho en el tema, ya que eso debería ser en otra publicación. Retomando, cuando hemos decidido buscar a Dios y acumulamos varios años, puede ser que también acumulemos un poco de ego. Parte de la razón de ser de este blog, es meditar un poco.

Así que pensemos por un momento: ¿Quién era yo antes de conocer o acercarme a Dios?

A veces las “obras como creyentes”, o las tareas de la comunidad o iglesia, el servicio voluntario que ofreces a cualquier organización, puede hacer que entre tantas actividades olvidemos el porqué.

Dios no nos ama por el servicio que le damos a otros, por el dinero para financiar proyectos o el tiempo que inviertes en buscarlo. El simplemente nos ama de una manera que no podemos imaginar, porque nos creó para su gloria. Así como un padre se deleita en su hijo deseado, él lo hace con nosotros.

Quiero recordarte que no merecíamos nada, nada de Dios, pero por su gracia, nos llenó de todo, por su gracia lo entrego todo, sin conocer si responderíamos con agradecimiento o no, por amor.

No te esfuerces por querer ganarte algo que ya tienes, el amor y gracia de Dios.

Juan 3:16 … de tal manera amó Dios a (tu nombre) que dio lo más importante para él.  

Léelo de nuevo.

Te invito a escuchar la siguiente canción!

Semillas de Esfuerzo

A veces la vida se puede comparar con la rutina de un agricultor, que prepara la tierra para luego sembrar las semillas que, en un presente o futuro, se convertirán en cosecha.

Trata con cuidado las semillas, cuida el proceso de siembra, pero también vela por el crecimiento de estas semillas, aun cuando están no son visibles, con fe las riega, esperando pronto ver como el esfuerzo invertido, se convertirá en una pequeña planta, que también tendrá que cuidar para dar fruto a su tiempo.

Esta pequeña ilustración refleja nuestros pequeños esfuerzos, ya sea en el área profesional, espiritual o financiera. Para el agricultor, cada pequeña acción cuenta. Puede ser que has estado en proceso de siembra durante muchos años, pero pronto vendrá esa cosecha que estas esperando, sigue sembrando y cuidando de los pequeños esfuerzos que haces, porque te llevaran a recibir grandes frutos.

Proverbios 14:23.

Todo esfuerzo tiene su recompensa, pero quedarse solo en palabras lleva a la pobreza.

El Poder de una decisión.

Lo que hoy estamos viviendo, en gran parte es el resultado de nuestras decisiones, algunas circunstancias sucedieron simplemente sin ninguna intervención nuestra, pero el tema central, tiene que ver con aquello que si fuimos nosotros quienes tomamos el mando.

Al día el ser humano toma alrededor de 35.000 decisiones, la mayoría de ellas de manera automática. Imagínate, podemos pensar que solo tomamos unas cuantas decisiones relevantes al día, pero no es así. Cada decisión cuenta, desde que elegimos que comer, si hacemos ejercicio o no, entre otras cosas, esto rige nuestra vida. Mis decisiones de hoy tendrán un impacto mañana, no podemos hacer algo sin que produzca una reacción, esto nos afectara positivamente o no, a nosotros mismos y a otros.

Lo importante aquí, es que parámetro uso para elegir, ¿estarán siendo mis decisiones las más acertadas? ¿Qué motivó mi decisión?

Podría ser que estamos girando en un círculo, porque estamos en un patrón de decisiones, y esto no cambiara, hasta que cambiemos nuestros pensamientos.

Para iniciar un cambio, debemos buscar mejorar nuestras creencias y en algunos casos pedir ayudar para renovar nuestros pensamientos.

Cuando Dios nos acepta como sus hijos nos pide renovar nuestra mente, para ser capaces de vivir de acuerdo a la realidad que él tiene para nosotros.

Salmo 25:4,5,9

Señor, muéstrame Tus caminos; guíame por Tus senderos; guíame, encamíname en Tu verdad, pues Tú eres mi Dios y Salvador. ¡En Ti confío a todas horas!  [El Señor] guía por su camino a los humildes; ¡los instruye en la justicia!

Romanos 12:2

2 Y no vivan ya como vive todo el mundo. Al contrario, cambien de manera de ser y de pensar. Así podrán saber qué es lo que Dios quiere, es decir, todo lo que es bueno, agradable y perfecto.

Falsas Creencias

Advertencia: Este post no es para criticar religiones, personas o movimientos de algún tipo, es para cuestionarnos nosotros mismos.

En este blog tengo otro post que habla sobre el éxito, como una definición que cada persona determina, desde su realidad, al menos eso considero que debería ser. Lamentablemente nos han mentalizado que el concepto es otro, porque eso nos dictan las redes sociales o la televisión.

Hay muchos conceptos que guardamos en nuestra mente y los hemos aceptado como verdades en nuestra mente, pero en realidad, son creencias falsas. ¿Falsas? ¡Sí!, te invito a hacer un ejercicio en este momento. Define éxito en tu mente, ¿esa definición fue dada por otras personas, es propia o es dada por Dios? De este mismo modo, podemos analizar propósito, plenitud o felicidad. Lo que sucede es que vivimos siguiendo conceptos de otros, que aceptamos sin cuestionarlos sin revisar si son correctos o no. ¿Será que estos conceptos nos están llevando hacia el plan de Dios? ¿Cumplir con estos conceptos o parámetros nos genera una vida abundante?

Recuerdo al apóstol Pablo hablando sobre el contentamiento, ¡que mentalidad más extraña!

Seguimos conceptos ajenos a nosotros mismos y, peor aún ajenos a Dios. Vivimos en un mundo lleno de vanidades, porque en ocasiones perseguimos algo que no está asegurado.

Crecemos bajo conceptos prestados, idealizando una realidad que unos cuantos dicen haber alcanzado.

¿Por qué la gente “exitosa” se llena de cosas extravagantes?

Porque le sobra el dinero podemos pensar. ¿Entonces porque adquirir más cuando ya se llegó a la “cima”? ¿Acaso el éxito no fue suficiente?

Vanidad de vanidades, dice el Predicador, vanidad de vanidades, todo es vanidad.

Eclesiastés 1:2.

Oración Sin Censura

“La oración es simplemente una conversación de dos vías, entre usted y Dios” – Billy Graham

Cuando pensamos sobre la oración pueden venir recuerdos de oraciones respondidas, enseñanzas sobre cómo lograr efectividad, entre otros pensamientos más.

Podemos recordar a Jesús cuando enseña a los discípulos a orar el padre nuestro, escuchamos esa oración y pensamos que debemos seguir un guion, tomar cierta postura física o saber mucho sobre la Biblia para ser escuchado, aunque es cierto que la palabra de Dios sustenta nuestra oración, el ingrediente principal que Dios desea, es nuestro corazón. Y se nos olvida que la oración es más allá que repetir oraciones muy preparadas, podemos pensar que el poder de la oración está en las palabras, pero en realidad radica en el corazón que las pronuncia.

¿Cuándo fue la última vez que en realidad desnudamos nuestro corazón a Dios? Que, sin importar los juicios de nuestra mente, le expusimos nuestras verdaderas preocupaciones.

Te invito a reservar en tu tiempo de oración unos minutos para guardar silencio y escuchar, simplemente escuchar lo que anda merodeando tu mente y corazón, por supuesto escuchar a Dios también.

Máximo Cuidado

¿Cuál es la ciudad más protegida en el mundo? ¿Cuál es la persona más resguardada? ¿Quién es el ser más poderoso del planeta?

Se nos pueden ocurrir varios nombres en nuestra mente, vivimos en una época donde todos buscamos la seguridad y mantenernos lejos del peligro mientras caminamos, cuando viajamos en el autobús o incluso en nuestra propia casa, buscamos defender nuestras “pertenencias” y seres queridos y no es algo malo, para nada.

Te hago otra pregunta, ¿Qué tan seguro te sientes en este momento? En nuestros países latinoamericanos, hay altos niveles de delincuencia, corrupción en la política y para sumarle, una lucha con un virus bastante meticuloso. Podemos pensar si en realidad podemos sentirnos seguros o si esto es una utopía.

¿Qué nos dice Dios sobre la seguridad para los que confiamos en él? Seguimos viviendo en el mundo donde todo esto es una realidad, pero, Dios puede resguardarnos de toda situación.

He estado varias veces al borde de caer en el hoyo de la muerte, pero él me ha rescatado. Al punto que quiero llegar, es que debes saber que para Dios eres sumamente valioso. Que Dios tiene cuidado de tu vida y tu familia. Hay un cuidado máximo e intenso de Dios para ti, porque eres su hijo y le importas.

Quizás desconozco tu realidad y las situaciones que estás pasando, pero me gustaría que medites brevemente en los siguientes versículos, son bastante conocidos, pero guárdalos en tu corazón.

«Yo lo libraré, porque él se acoge a mí;
    lo protegeré, porque reconoce mi nombre.
15 Él me invocará, y yo le responderé;
    estaré con él en momentos de angustia;
    lo libraré y lo llenaré de honores.
16 Lo colmaré con muchos años de vida
    y le haré gozar de mi salvación».

Salmos 91:14-16. NVI.

Blog de WordPress.com.

Subir ↑