Esperanza Firme

Creo que una de las razones por las cuales decidimos no tomar cambios en nuestra vida es porque nos genera incertidumbre, nos paraliza tomar rumbos nuevos porque tememos a lo desconocido.

Deseamos tener el control absoluto de lo que pasara, somos capaces de tomar ciertos riesgos, pero si conocemos todas las posibilidades y si tenemos los recursos para resolver cualquier inconveniente.

En el Salmo 27 vemos a un David proclamando su confianza en Dios, diciendo, “veré la bondad de Dios en la tierra de los vivientes”. El versículo siguiente habla de poner la confianza en el Señor y esperar.

Nos gustaría conocer cuánto es el tiempo de espera, saber el momento exacto que Dios va a intervenir y tener claridad sobre cómo lo hará.  

Confianza es la esperanza firme que se tiene de alguien o algo (RAE).

Esta confianza firme la vemos en David. ¿Será que nuestra confianza en Dios está basada en la conveniencia o en caminar por fe? No suena sencillo, pero en la Biblia encontramos hombres y mujeres que decidieron confiar.

Saber que él tiene planes de bien para nosotros, nos inspira a saber que aun en medio de las circunstancias veremos su bondad.

Salmos 27:13-14

13 Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová

En la tierra de los vivientes.

14 Aguarda a Jehová;

Esfuérzate, y aliéntese tu corazón;

Sí, espera a Jehová.

La pieza restante.

En estas épocas, podemos experimentar un sentimiento de frustración o desanimo, porque le teníamos mucha fe a este año. Pudimos haber creído que sería el tiempo donde llegaría ese trabajo soñado, que nos darían esa oportunidad en el trabajo, entre otras cosas. Estas ilusiones son buenas y nos permiten crecer en fe y en madurez espiritual.

¿Pero que existe detrás de estos anhelos? ¿Será un deseo de mostrarnos a otros de cierta manera? ¿Creemos que esto dará paso a otras ilusiones ocultas?

Como adultos muchas veces no somos sinceros con nosotros mismos, ocultamos la verdadera intención de nuestro corazón o la disfrazamos.

Podemos creer que la plenitud que deseamos, la encontraremos en algo, no en alguien.

Y sí, podemos encontrar la plenitud en la persona de Jesus, pero esto conlleva búsqueda y disposición para ir en contra de una cultura que nos dice que nunca es suficiente.

Quizás nuestra búsqueda de plenitud tiene un disfraz, pero nuestra alma solo se puede saciar con la plenitud de Jesus, aquel que llena todo en todo.

Dicen que no es recomendable salir de compras sin un presupuesto, porque todos nos parecerá necesario, no es bueno ir a comprar comida al supermercado con hambre, porque de seguro saldremos con muchas cosas adicionales que no planeábamos comprar.

El punto es, si vivimos una vida sin plenitud, todo nos parecerá una buena opción. Sin saber lo que en realidad necesitamos.

Proverbios 27:7. -NVI

Al que no tiene hambre, hasta la miel lo empalaga; al hambriento, hasta lo amargo le es dulce. 

Efesios 1:22-23 – RVR

22 y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, 23 la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.

La plenitud de Dios, es la pieza que falta en nuestro mundo. Aclaro, esto no se logra con solo ir a la iglesia, es necesario que seamos intencionales buscando su plenitud.

Semillas de Esfuerzo

A veces la vida se puede comparar con la rutina de un agricultor, que prepara la tierra para luego sembrar las semillas que, en un presente o futuro, se convertirán en cosecha.

Trata con cuidado las semillas, cuida el proceso de siembra, pero también vela por el crecimiento de estas semillas, aun cuando están no son visibles, con fe las riega, esperando pronto ver como el esfuerzo invertido, se convertirá en una pequeña planta, que también tendrá que cuidar para dar fruto a su tiempo.

Esta pequeña ilustración refleja nuestros pequeños esfuerzos, ya sea en el área profesional, espiritual o financiera. Para el agricultor, cada pequeña acción cuenta. Puede ser que has estado en proceso de siembra durante muchos años, pero pronto vendrá esa cosecha que estas esperando, sigue sembrando y cuidando de los pequeños esfuerzos que haces, porque te llevaran a recibir grandes frutos.

Proverbios 14:23.

Todo esfuerzo tiene su recompensa, pero quedarse solo en palabras lleva a la pobreza.

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