Pura Gracia.

¿Cuándo fue la última vez que recordaste quien eras antes de Jesús?

¿Recuerdas tus primeros meses en tu vida cristiana?

¿Somos verdaderamente conscientes de la gracia de Dios en nuestra vida?

Quizás tengas los recuerdos muy presentes en tu vida, o tal vez, olvidaste ese primer día, como llegaste, como te sentiste. En nuestro caminar con Dios, podemos dejar de lado detalles importantes, quizás porque consideramos que ya estamos en otros tiempos o porque consideramos más relevantes otras etapas.

No podemos acostumbrarnos a su perdón, no podemos bajarle el valor a su gracia, cada día, recibimos nuevas misericordias, personalmente no creo que estas misericordias sucedan en automático, como el pago mensual de una suscripción de streaming, que simplemente sucede y ya está cronometrado. Su gracia es la porción que Dios determina cada día para lograr vencer la tentación, para recibir su pronto socorro o para ser levantados cuando estamos en el suelo. Sus misericordias, no son dadas de manera automática, son el regalo necesario cada día para continuar.

Cuando nadie daba algo por nosotros, él dio su vida

Cuando perecíamos en el suelo de las circunstancias, él nos dio propósito

Cuando no teníamos más fuerzas, él nos dio las suyas

Romanos 9:25 -26

25 Como también en Oseas dice:

Llamaré pueblo mío al que no era mi pueblo,

Y a la no amada, amada.

26 Y en el lugar donde se les dijo: Vosotros no sois pueblo mío,

Allí serán llamados hijos del Dios viviente.

La Cosecha del Fracaso

¿Cuantos hemos fallado?

¿Cómo nos sentimos cuando fallamos en algo?

¿Saldrá algo positivo de fallar?

Muchas veces vemos los errores o las fallas que cometemos como lo peor que nos puede suceder, pensamos que perderemos credibilidad o imagen ante las demás personas, nos enfocamos mucho en como seremos vistos después de haber fallado. Es importante analizar por qué vienen estos pensamientos, si nuestro miedo a fallar es producido por el que dirán otros, podemos estar conduciendo nuestra vida por los comentarios que otros hacen y no por lo que Dios piensa de nosotros. Esto puede dejar en descubierto que mi enfoque es hacia los otros, no hacia Dios. Extrañamente Dios conoce nuestra condición, sabe que somos polvo. Según dice Salmos 103:14: Porque él conoce nuestra condición; Se acuerda de que somos polvo.

¿No es increíble? Nos enfocamos por cumplir con la expectativa de “no fracaso” con otros, pero el Dios que nos creo sabe nuestra verdadera condición.

El fracaso no tiene como propósito vencernos, es parte de los distintos procesos que vivimos en la vida. Para aprender a hacer algo bien, requiere sumar conocimientos y ponerlos en práctica. Y ese conocimiento necesario algunas veces será sustentado por nuestros fracasos.

Eclesiastés 3, nos recuerda que todo tiene su momento oportuno. El fracaso es un momento oportuno para aprender y para crecer.

Muchas mujeres y hombres de Dios fracasaron, pero su historia no acabo ahí. Se enfocaron en su propósito eterno, no en los comentarios de otros. Vemos un David, siendo parte del linaje del Salvador del mundo, un Pablo con un pasado sangriento, ser un instrumento para el mundo entero, los personajes continúan.

¿Qué harás con tus fracasos?

Y aunque tu principio haya sido pequeño,

Tu postrer estado será muy grande.

Job 8:7

Apariencias

Vivimos en un mundo gobernado por el consumismo, un consumismo que es alimentado por el deseo humano de aparentar. Vemos que muchas marcas de ropa, de carros, zonas geográficas, entre otros tienen cierta etiqueta. Nos dicen que si utilizamos sus productos o servicios nos veremos más ostentosos o con una vida “abundante”. Pero detrás de esto, podemos estar cubriendo vacíos emociones, deudas y sufrimiento. Hemos adoptado el concepto de que cantidad material, está relacionada con bienestar. Dice un dicho: apariencias vemos, deudas no sabemos.

Sostener las apariencias tiene un costo muy alto. Es pretender un estilo de vida, que no podemos costear en ocasiones, esto nos genera estrés, depresión, ansiedad e incluso problemas económicos bastante difíciles.

¿Cómo saber si le estoy dando un alto valor a las apariencias en mi corazón?

Pongamos atención a lo que sale de nuestra boca. Usualmente usamos el siguiente versículo para otras personas, pero también aplica para nosotros mismos.

El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca. Lucas 6:45

¿Cómo están mis frutos?

¿Me estoy esforzando para mostrar a otros cierto status social?

¿Cuál es el propósito detrás mi esfuerzo? ¿Mostrar a otros mis bienes?

Jesus dijo:

Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Mateo 7:16

Si estamos sembrando para mantener una apariencia, los frutos serán vacíos. Es como cuando nos venden un producto maravilloso en un comercial, pero al comprarlo, no era como lo anunciado.

¡Que nuestro corazón este en Jesús!

Decisiones Sabias

¿A quién recurrimos para pedir consejo? ¿Cómo sabemos si tomamos le decisión correcta?

Conforme crecemos las decisiones van tomando mayor relevancia y, por ende, necesitamos informarnos para tomar la decisión más adecuada.

Pero, ¿Cómo saber si estoy usando la información idónea?

Sencillo…

…en realidad no tan sencillo. Muchas veces pensamos que poner en manos de Dios algo, es lo mismo que la dirección de Dios. Podemos orar por algo, pero pedir dirección es distinto. Cuando acudimos a Dios por dirección, debemos tener la disposición de aceptar y seguir su guía.

Es esencial poner en manos de Dios todo:

Encomienda a Jehová tus obras, Y tus pensamientos serán afirmados. Proverbios 16:3 -RVR 1960

Confiar en sus caminos y depositar plena confianza en que nos guiará, pues él conoce todo:

Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Proverbios 3:5

No sabemos todo, no tenemos claridad plena de la decisión que vamos a tomar, es bueno saber que nos vendría muy bien el consejo de otros:

No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová, y apártate del mal. Proverbios 3:7.

Me ha pasado que aun cuando siento paz en mi corazón porque ya cuento con la dirección de Dios, siento temor, pero si tenemos su respaldo podemos estar seguros que él sacará bandera, nadie que confié en él será avergonzado.

Echando todo.

Unos de los versículos que pienso que ayudan mucho siempre, aunque claramente todos ayudan, pero me parece que el que nos da un recordatorio oportuno en medio de los tiempos que vivimos es:

 …echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros. 1 Pedro 5:7.

¡Que acertado! Si en los tiempos que el autor del libro, no existían las redes sociales, las estrategias de mercadeo tan convincentes, las tarjetas de crédito y otras cosas más, podemos pensar que sus tiempos eran sencillos, en comparación con los nuestros. Pero me parece que el concepto es el mismo, dedicar nuestras fuerzas a cosas que no podemos controlar, pensar en cosas que aun no suceden, entre otras cosas más que nos pueden generar ansiedad.

Personalmente algo que me genera ansiedad son los cambios, el saber que me enfrentare a algo desconocido, el desconocer si actuare según lo esperado o no. En medio de todo esto, encuentro refugio en esta palabra. Echar, entregar, depositar todo aquello que me genera ansiedad a Dios, porque hay alguien que tiene control de todo. Él si conoce mi futuro y tiene planes genuinos de bienestar para mi vida. No conozco lo por venir, hay miles de cosas que se escapan de mi control, pero si conozco al Dios que me ha cuidado en medio de otras circunstancias y puedo confiar que su interés y cuidado por mí son reales.

Lo que me preocupa, está en sus manos.  

Mi futuro está en sus manos.

Mi vida desde siempre ha sido cuidada por él.

¿Se acaba la ansiedad? No lo sé, pero cuando toque la puerta podemos enfocarnos en esta palabra de cuidado de Dios.

Te recomiendo esta canción que ministra mi corazón, espero que haga lo mismo contigo.

Prioridades

Estos días es muy común escuchar sobre resoluciones de año nuevo, metas, proyectos, entre otros. Y esta bien si aún no hemos dedicado el tiempo para planear esto. Lo importante no es tener muchas metas, pero si prioridades claras.

Son nuestras prioridades las que deben tomar importancia, una prioridad es lo que nos ayudara a cumplir con nuestros objetivos.

Si le estamos dedicando más tiempo a una actividad que no se alinea con nuestros objetivos, posiblemente el objetivo pasara a segundo plano y por ende no se alcanzara.

Proverbios 21:5 NVI

Los planes bien pensados: ¡pura ganancia!
    Los planes apresurados: ¡puro fracaso!

Obediencia=Seguridad

Obedecer no es sencillo, porque significa confiar en la instrucción u orden dada por otro, pero esto no deberia hacernos sentir inseguros cuando se trata de obedecer a Dios. Sabemos que cuando le hacemos caso a sus instrucciones actuaremos con seguridad no con incertidumbre…

…bueno quizas un poquito menos de inseguridad. Su palabra es segura, esto nos permite descansar, sabiendo que su guia es la decision correcta.

Nuestra obediencia, nos alimenta de su seguridad.

La pieza restante.

En estas épocas, podemos experimentar un sentimiento de frustración o desanimo, porque le teníamos mucha fe a este año. Pudimos haber creído que sería el tiempo donde llegaría ese trabajo soñado, que nos darían esa oportunidad en el trabajo, entre otras cosas. Estas ilusiones son buenas y nos permiten crecer en fe y en madurez espiritual.

¿Pero que existe detrás de estos anhelos? ¿Será un deseo de mostrarnos a otros de cierta manera? ¿Creemos que esto dará paso a otras ilusiones ocultas?

Como adultos muchas veces no somos sinceros con nosotros mismos, ocultamos la verdadera intención de nuestro corazón o la disfrazamos.

Podemos creer que la plenitud que deseamos, la encontraremos en algo, no en alguien.

Y sí, podemos encontrar la plenitud en la persona de Jesus, pero esto conlleva búsqueda y disposición para ir en contra de una cultura que nos dice que nunca es suficiente.

Quizás nuestra búsqueda de plenitud tiene un disfraz, pero nuestra alma solo se puede saciar con la plenitud de Jesus, aquel que llena todo en todo.

Dicen que no es recomendable salir de compras sin un presupuesto, porque todos nos parecerá necesario, no es bueno ir a comprar comida al supermercado con hambre, porque de seguro saldremos con muchas cosas adicionales que no planeábamos comprar.

El punto es, si vivimos una vida sin plenitud, todo nos parecerá una buena opción. Sin saber lo que en realidad necesitamos.

Proverbios 27:7. -NVI

Al que no tiene hambre, hasta la miel lo empalaga; al hambriento, hasta lo amargo le es dulce. 

Efesios 1:22-23 – RVR

22 y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, 23 la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.

La plenitud de Dios, es la pieza que falta en nuestro mundo. Aclaro, esto no se logra con solo ir a la iglesia, es necesario que seamos intencionales buscando su plenitud.

Fe Domesticada

En ocasiones podemos pensar que debemos ajustarnos a nuestras circunstancias y que nuestra fe también debe ser ajustada, que no puede ir más allá de nuestra condición actual. Sin embargo, vemos las historias de hombres y mujeres que rompieron lo usual para conseguir grandes cosas, su situación les decía que no lograrían alcanzar la tierra prometida, que nunca serian padres o que un asesino nunca llegaría a ser un gran apóstol.

Muchas veces domesticamos nuestra fe, para que nos dé frutos hasta cierto nivel, porque si superamos ese punto, sería demasiado riesgo, quizás sería algo muy osado de hacer.

Te quiero contar que tu fe es el puente para que Dios haga cosas maravillosas a tu alrededor. Cuando se trata de creer en que Dios puede hacer algún milagro único y sorprende no debe existir limite. El negocio de Dios es la fe, no dejes que las situaciones de hoy, comentarios o pensamientos encierren el poder de Dios hasta cierto punto.

Él se ha especializado a lo largo de los años, en superar circunstancias.

Efesios 3:20

Y ahora, que toda la gloria sea para Dios, quien puede lograr mucho más de lo que pudiéramos pedir o incluso imaginar mediante su gran poder, que actúa en nosotros.

La Medida

Porque tal como juzguen se les juzgará, y con la medida que midan a otros, se les medirá a ustedes.

Mateo 7:2

Este versículo es bastante famoso, muchos lo hemos leído una vez. Personalmente creo que cuando juzgamos a otros es porque nos sentimos superiores, pero detrás de esta medida que usamos con otros, se esconde un sentido interno de perfección que nos carcome lentamente. Puede ser, que esa medida que exigimos a otros es porque nosotros creemos que la alcanzamos. Nos hace sentir que todos deben estar alineados a nuestro “nivel”, pero es por pura gracia. El asunto es que esa perfección realmente nunca será alcanzada por nosotros mismos, porque de nuevo, el tema central es la gracia de Dios, no nuestras fuerzas, nuestros títulos o años de conocer a Dios. Cuando dejamos de imponer medidas a otros, somos libres, en ese punto entendemos que, si reconocemos la gracia de Dios en nuestras vidas, también otros pueden recibirla. Y el fantasma de la perfección no vendrá por nosotros.

Cuesta no juzgar, cuesta mucho en realidad, pero podemos saber que todos tenemos oportunidad de recibir su gracia.

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