¿Dónde quedó lo bueno?

¿Cómo pensar que esta situación tendrá algo positivo?

¿Será posible obtener algo bueno de esto?

¿Dios verdaderamente cumplirá?

Si esto es parte de su plan, ¿Por qué parece que sucede lo contrario?

En la vida podemos estar enfrentando experiencias que cuestionan nuestra fe, hay golpes que parecen derribarnos al piso y podemos cuestionar si Dios está ahí o si está ocupado con otras cosas más importantes en el mundo.

Estamos tan consumidos en la situación que solo eso vemos en todo lugar, nuestra relación con Dios se volvió monótona, nuestra oración ya no es una conversación, es un monologo. Estamos centrados en una única respuesta, estamos cerrados a que la situación sea resuelta a nuestra manera. ¿Qué pasa si hay otras formas de resolverlo? Tal vez solo existe una salida clara ante nosotros, la sanidad, el trabajo, una respuesta de esa persona que estamos buscando.  

Podemos estar callando la voz de Dios en nuestro interior, porque solo queremos una respuesta, sino es esa, mejor preferimos no escuchar. ¿Qué quiere Dios en medio de esta situación? ¿No es buena su voluntad?

Si Dios permitió que sucediera algo, él espera que haya una respuesta de parte de nosotros de acuerdo a su voluntad, puede ser que Dios desea que solamente escuchemos, puede ser que nos esté moviendo a otra dirección o puede ser que está definiendo nuevos conceptos en nuestra vida, porque pensábamos que el gozo y la felicidad nos lo daría algo pasajero.

Dios nos dice que sus planes son de bienestar, aunque nosotros podemos dudar de esta afirmación a veces, Dios no cambia. Él mismo que te regalo el milagro de la vida, es el que está contigo en este momento. ¿Por qué en lugar de levantar nuestras quejas a Dios no pedimos respuestas genuinas? Pero pasa también, que nos atemorizan sus respuestas.

¿Cuándo fue la última vez que fuiste a Dios para no quejarte o exigirle? ¿Cuándo callaste para escuchar su dirección?

Su palabra no pasa, aún en la tormenta más difícil, él puede estar y darte palabra.

Jeremías 29:11 – Nueva Versión Internacional

Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza.

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