Renovar nuestras fuerzas

Cuando nuestra mente está llena de pensamientos que buscan mejorar una situación es desgastante, buscamos una solución a algo que quizás solamente Dios puede transformar, aun cuando sabemos que no nos corresponde a nosotros el resolver la situación tomamos la posición de buscar mejorarla y nuestros pensamientos están consumidos en la situación, retomando el tema una y otra vez, repasando posibles soluciones, todo esto, mientras seguimos en nuestro trabajo, mientras seguimos haciendo nuestro trabajo voluntario, o mientras buscamos atender a nuestra familia.

El trabajo pasó de tener una jornada de cinco días a siete, porque cinco días cumplimos un horario, los dos restantes seguimos pensando cómo hacer el trabajo. El problema es que nuestro cerebro va perdiendo el enfoque y maximiza aquello en lo que estamos pensando, esos pensamientos consumen nuestra vida y nuestros recursos. Te comparto el ejemplo de trabajo porque me suele suceder, pero somos mucho más que el rendimiento que obtenemos en un trabajo, debemos hacerlo con excelencia, pero no somos un indicador de desempeño y nuestra razón de vida es cumplir el plan de Dios para nuestra vida.

Pero hay buenas noticias, antes de compartirlas te recomiendo que saques un espacio para dedicar tiempo a las cosas que hacen que tu corazón sonría, como ver una película, cocinar, o leer, es importante conectarnos con lo que nos gusta, porque eso nos hace florecer.

Ahora sí, lo bueno es que en medio de tantas exigencias y tantas demandas del mundo que nos rodea, podemos tener paz, podemos disfrutar de gozo, por medio del amor de Dios. Él renueva nuestras fuerzas.

Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo.

Juan 16:33

Él fortalece al cansado y acrecienta las fuerzas del débil.

Isaías 40:29

¡Cuánto te amo, ¡Señor, fuerza mía! El Señor es mi roca, mi amparo, mi libertador; es mi Dios, el peñasco en que me refugio. Es mi escudo, el poder que me salva, ¡mi más alto escondite!

Salmo 18:1-2

¡Refúgiense en el Señor y en su fuerza, busquen siempre su presencia!

1 Crónicas 16:11

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