Falsas Creencias

Advertencia: Este post no es para criticar religiones, personas o movimientos de algún tipo, es para cuestionarnos nosotros mismos.

En este blog tengo otro post que habla sobre el éxito, como una definición que cada persona determina, desde su realidad, al menos eso considero que debería ser. Lamentablemente nos han mentalizado que el concepto es otro, porque eso nos dictan las redes sociales o la televisión.

Hay muchos conceptos que guardamos en nuestra mente y los hemos aceptado como verdades en nuestra mente, pero en realidad, son creencias falsas. ¿Falsas? ¡Sí!, te invito a hacer un ejercicio en este momento. Define éxito en tu mente, ¿esa definición fue dada por otras personas, es propia o es dada por Dios? De este mismo modo, podemos analizar propósito, plenitud o felicidad. Lo que sucede es que vivimos siguiendo conceptos de otros, que aceptamos sin cuestionarlos sin revisar si son correctos o no. ¿Será que estos conceptos nos están llevando hacia el plan de Dios? ¿Cumplir con estos conceptos o parámetros nos genera una vida abundante?

Recuerdo al apóstol Pablo hablando sobre el contentamiento, ¡que mentalidad más extraña!

Seguimos conceptos ajenos a nosotros mismos y, peor aún ajenos a Dios. Vivimos en un mundo lleno de vanidades, porque en ocasiones perseguimos algo que no está asegurado.

Crecemos bajo conceptos prestados, idealizando una realidad que unos cuantos dicen haber alcanzado.

¿Por qué la gente “exitosa” se llena de cosas extravagantes?

Porque le sobra el dinero podemos pensar. ¿Entonces porque adquirir más cuando ya se llegó a la “cima”? ¿Acaso el éxito no fue suficiente?

Vanidad de vanidades, dice el Predicador, vanidad de vanidades, todo es vanidad.

Eclesiastés 1:2.

Oración Sin Censura

“La oración es simplemente una conversación de dos vías, entre usted y Dios” – Billy Graham

Cuando pensamos sobre la oración pueden venir recuerdos de oraciones respondidas, enseñanzas sobre cómo lograr efectividad, entre otros pensamientos más.

Podemos recordar a Jesús cuando enseña a los discípulos a orar el padre nuestro, escuchamos esa oración y pensamos que debemos seguir un guion, tomar cierta postura física o saber mucho sobre la Biblia para ser escuchado, aunque es cierto que la palabra de Dios sustenta nuestra oración, el ingrediente principal que Dios desea, es nuestro corazón. Y se nos olvida que la oración es más allá que repetir oraciones muy preparadas, podemos pensar que el poder de la oración está en las palabras, pero en realidad radica en el corazón que las pronuncia.

¿Cuándo fue la última vez que en realidad desnudamos nuestro corazón a Dios? Que, sin importar los juicios de nuestra mente, le expusimos nuestras verdaderas preocupaciones.

Te invito a reservar en tu tiempo de oración unos minutos para guardar silencio y escuchar, simplemente escuchar lo que anda merodeando tu mente y corazón, por supuesto escuchar a Dios también.

Máximo Cuidado

¿Cuál es la ciudad más protegida en el mundo? ¿Cuál es la persona más resguardada? ¿Quién es el ser más poderoso del planeta?

Se nos pueden ocurrir varios nombres en nuestra mente, vivimos en una época donde todos buscamos la seguridad y mantenernos lejos del peligro mientras caminamos, cuando viajamos en el autobús o incluso en nuestra propia casa, buscamos defender nuestras “pertenencias” y seres queridos y no es algo malo, para nada.

Te hago otra pregunta, ¿Qué tan seguro te sientes en este momento? En nuestros países latinoamericanos, hay altos niveles de delincuencia, corrupción en la política y para sumarle, una lucha con un virus bastante meticuloso. Podemos pensar si en realidad podemos sentirnos seguros o si esto es una utopía.

¿Qué nos dice Dios sobre la seguridad para los que confiamos en él? Seguimos viviendo en el mundo donde todo esto es una realidad, pero, Dios puede resguardarnos de toda situación.

He estado varias veces al borde de caer en el hoyo de la muerte, pero él me ha rescatado. Al punto que quiero llegar, es que debes saber que para Dios eres sumamente valioso. Que Dios tiene cuidado de tu vida y tu familia. Hay un cuidado máximo e intenso de Dios para ti, porque eres su hijo y le importas.

Quizás desconozco tu realidad y las situaciones que estás pasando, pero me gustaría que medites brevemente en los siguientes versículos, son bastante conocidos, pero guárdalos en tu corazón.

«Yo lo libraré, porque él se acoge a mí;
    lo protegeré, porque reconoce mi nombre.
15 Él me invocará, y yo le responderé;
    estaré con él en momentos de angustia;
    lo libraré y lo llenaré de honores.
16 Lo colmaré con muchos años de vida
    y le haré gozar de mi salvación».

Salmos 91:14-16. NVI.

Puerta Afuera

(Es un poco largo, pero puede ser lo que necesitas escuchar).

Que complicado es querer entrar a tu casa, ojalá con alguna urgencia y recordar que las llaves no están, ya sea porque las dejamos pérdidas o porque quien las maneja no estaba ni cerca. Recuerdo que antes de la era de los celulares, había que coordinar quien estaría en casa, para no quedarse puerta afuera, lo que significaba tener largas esperas hasta que llegara la persona con las anheladas llaves.

¿Cuántas veces nos hemos sentido de esta manera en la vida?

Creemos que, cumpliendo los requisitos, que haciendo todo de la manera correcta y siguiendo las normas, se nos abrirá la puerta de par en par (significa abierta completamente) y nos damos cuenta que podemos tener la puerta al frente de nosotros, pero se nos escapa un detalle, no tenemos las llaves.

Por mucho tiempo, y en serio mucho tiempo, estuve orando por una oportunidad laboral, podemos llamarle una puerta. Yo recién egresado de la carrera universitaria, con oraciones hechas a Dios, que se podrían llamar hasta acumuladas, y con otros factores que se pueden considerar como necesarios para asegurarme esa oportunidad, la puerta no se abría. Me llené de desilusión, al ver que tenía todo, solo faltaba la puerta. Sumando a esta situación, el trabajo actual no parecía ir bien y el estrés y la ansiedad hacían de las suyas.  

Pedí mucho a Dios porque me sentía en un bache o hueco emocional, sentía que mi vida giraba alrededor del trabajo y tuve muchos días grises. Decidí buscar a Dios, entregarle mi petición. Hace unos días reconocí que mi petición se basaba solamente lo que yo quería, sin considerar con disposición su voluntad, en ese momento le pedí que me llevará a un lugar donde fuese a ayudar personas, con un deseo de pedir algo más allá de mi petición un poco egoísta.

Un día después, me estaban anunciando, que había sido elegido para una posición laboral en la que estaba llevando un proceso.

Te cuento toda esta historia, para afirmarte que sin importar tu contexto hoy, ¡sí!, con todo eso que carga tu mente y te desvela, Dios tiene el poder para abrirte la puerta.

¿Por qué no lo hace ya? No lo sé, pero puedo asegurar que es porque hay un plan, un buen plan para tu vida.

Todo lo vivido en el pasado, no se va a comparar con lo bueno que viene cuando se abra la puerta que deseas.

Salmos 126:5.

Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán.

Contentos.

Vivir con una perspectiva de agradecimiento nos permite disfrutar de libertad interior, no es ser conformistas sobre nuestros sueños o deseos, más bien es reconocer todas las bendiciones que tenemos hasta el día de hoy y saber que Dios traerá más, pero en esa espera podemos tener una actitud de contentamiento, o en algunos casos hasta reclamo, por no recibir lo que deseamos en el momento que consideramos oportuno. Personalmente me parece que este mundo se ha transformado en un lugar donde se insiste en enfocarse en lo que hace falta. Los comerciales nos estimulan a comprar lo más nuevo, lo más chic, lo que todos tienen, o incluso hacer pensar que es lo que todos buscan. Nos hacen creer que si compramos lo que nos ofrecen estaremos bien con eso, pero luego nos hacen ver que ahora se requiere un cambio, porque el servicio/producto tiene una última versión mejorada. Hemos adoptado esa mentalidad, también en nuestra fe, pensamos en algunos momentos que nos hace falta algo, e incluso la sociedad se empeña en hacer ver lo faltante y no todo lo que ya tenemos.

Un ejemplo de esto lo podemos ver en la vida sentimental de una persona, si es soltera dicen que le falta novio, si es un matrimonio, faltan los hijos, si tiene un grado universitario A, ¿Por qué no buscar el grado B?

Me parece que la libertad como resultado del contentamiento no tiene precio, porque reitero, no es que nos impide obtener lo mejor o es una postura conformista, es que produce satisfacción no solo al recibir lo deseado, sino mientras se está esperando.

Manténganse libres del amor al dinero, y conténtense con lo que tienen, porque Dios ha dicho: «Nunca te dejaré; jamás te abandonaré.»

Hebreos 13:5

Lo que viene.

Humanamente nos genera incertidumbre lo que está por venir.  Queremos saber lo que sucederá, como sucederá y cuando sucederá. Nos produce estrés y ansiedad, el no estar preparados para lo que viene.

¿Qué está por venir? ¿Cómo superare la situación difícil? ¿Estaré solo? Hay muchos pensamientos que nos pueden llegar a la mente cuando se trata de nuestro futuro, la realidad, es que desconocemos que pasará mañana. Por esa misma razón Jesús nos dijo que debíamos vivir un día a la vez.

Así que no se preocupen por el mañana, porque el día de mañana traerá sus propias preocupaciones. Los problemas del día de hoy son suficientes por hoy. Mateo 6:34.

Y es que cuesta bastante no pensar en el mañana, pensamos en que comeremos, en la forma de cómo nos vestiremos, si encontremos a la persona correcta o no. Hay miles pensamientos que vienen a nuestra mente, no soy científico, pero creo que muchos de ellos tienen una connotación de pregunta.

En nuestro futuro hay incertidumbre, pero tenemos esta promesa: Pues yo sé los planes que tengo para ustedes—dice el Señor—. Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza. Jeremías 29:11

En el futuro no todo saldrá al cien por ciento como deseamos, ¿Por qué?

Mis pensamientos no se parecen en nada a sus pensamientos—dice el Señor—. Y mis caminos están muy por encima de lo que pudieran imaginarse. Isaías 55:8.

¿Qué seguridad tenemos entonces?

Y sabemos que Dios hace que todas las cosas cooperen para el bien de quienes lo aman y son llamados según el propósito que él tiene para ellos. Romanos 8:28

¿Dónde quedó lo bueno?

¿Cómo pensar que esta situación tendrá algo positivo?

¿Será posible obtener algo bueno de esto?

¿Dios verdaderamente cumplirá?

Si esto es parte de su plan, ¿Por qué parece que sucede lo contrario?

En la vida podemos estar enfrentando experiencias que cuestionan nuestra fe, hay golpes que parecen derribarnos al piso y podemos cuestionar si Dios está ahí o si está ocupado con otras cosas más importantes en el mundo.

Estamos tan consumidos en la situación que solo eso vemos en todo lugar, nuestra relación con Dios se volvió monótona, nuestra oración ya no es una conversación, es un monologo. Estamos centrados en una única respuesta, estamos cerrados a que la situación sea resuelta a nuestra manera. ¿Qué pasa si hay otras formas de resolverlo? Tal vez solo existe una salida clara ante nosotros, la sanidad, el trabajo, una respuesta de esa persona que estamos buscando.  

Podemos estar callando la voz de Dios en nuestro interior, porque solo queremos una respuesta, sino es esa, mejor preferimos no escuchar. ¿Qué quiere Dios en medio de esta situación? ¿No es buena su voluntad?

Si Dios permitió que sucediera algo, él espera que haya una respuesta de parte de nosotros de acuerdo a su voluntad, puede ser que Dios desea que solamente escuchemos, puede ser que nos esté moviendo a otra dirección o puede ser que está definiendo nuevos conceptos en nuestra vida, porque pensábamos que el gozo y la felicidad nos lo daría algo pasajero.

Dios nos dice que sus planes son de bienestar, aunque nosotros podemos dudar de esta afirmación a veces, Dios no cambia. Él mismo que te regalo el milagro de la vida, es el que está contigo en este momento. ¿Por qué en lugar de levantar nuestras quejas a Dios no pedimos respuestas genuinas? Pero pasa también, que nos atemorizan sus respuestas.

¿Cuándo fue la última vez que fuiste a Dios para no quejarte o exigirle? ¿Cuándo callaste para escuchar su dirección?

Su palabra no pasa, aún en la tormenta más difícil, él puede estar y darte palabra.

Jeremías 29:11 – Nueva Versión Internacional

Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza.

No tengas Miedo

En medio de experiencias que nos quitan la paz, pensamientos que nos consumen y un corazón angustiado, se nos va el gozo, vivimos en una libertad que se limita, con pequeñas dosis. Es cierto que Jesús dijo que en el mundo tendríamos aflicción, pero también nos da la opción de vivir en libertad y en paz. Entiendo que, en algunas circunstancias, estamos al límite, hemos creído e intentado de todo, pero la respuesta parece estar lejos de llegar.

En esos momentos parece que una piedra gigante nos persigue, algo nos asfixia, y parece que no volveremos a experimentar la paz que tuvimos.

Dios nos puede llenar de esa paz que sobrepasa todo entendimiento, recordemos las veces que estuvimos en apuros y Dios hizo algo a nuestro favor. Nuestra fe debería estar enfocada en quien es Dios, en lugar de los resultados que obtenemos de él. En medio de cualquier situación podemos pedir por libertad, podemos clamar por ayuda y apoyo en oración.

En medio de todo esto que puedes estar viviendo, Dios puede hacerte experimentar la libertad que necesitas, quizás es sentir paz, poder dormir bien, o poder disfrutar las bendiciones que ya Dios te ha dado.

Quiero recordarte este versículo, que me ha ayudado en estos tiempos.

Isaías 41:10 TLA. (Traducción en lenguaje actual).

10 Por tanto, no tengan miedo, pues yo soy su Dios y estoy con ustedes. Mi mano victoriosa les dará fuerza y ayuda; mi mano victoriosa siempre les dará su apoyo.

Léelo cuantas veces sea necesario para que lo creas.

-No tengas miedo

-Tu Dios, es todopoderoso

-Está contigo

-Te dará fuerza

-Te ayudara

-Tendrás su apoyo

Reverdecerás

Después de haber estado orando por alguna petición durante algún tiempo, nos cansamos de pedir y no ver respuestas. En algunos casos surgen pensamientos de que ya Dios no lo hará, que nuestra petición no es relevante para Dios, o que debemos cambiar de página y seguir orando por otras cosas. Esta clase de pensamientos fueron aceptados como verdades en nuestra mente con el tiempo. No conozco tus peticiones, pero en mi caso, tengo oraciones que he hecho durante años, sin respuesta. En algunos momentos dejo de pedir por ellas, las retomo a veces, o las descarto, porque parece que nunca tendrán respuesta.

Pero esto es mi pensamiento, no la realidad de Dios, la Biblia nos enseña que debemos caminar con fe, pero ese caminar cuando no hay respuestas, pareciera ser agotador. Creo que lo más importante es mantener esa fe en la palabra que tenemos de Dios, aun cuando pareciera que nada cambia, Dios lo puede hacer. Si nuestra fe se agota, acudir a Dios con honestidad y pedir fuerzas, él multiplica las fuerzas al que no tiene (Isaías 40:29).

Tal vez estás leyendo esto con el pensamiento de que es demasiado tarde, la fe se mantuvo, pero la sanidad para la enfermedad mortal no llego, la respuesta en medio de la crisis no vino y el desenlace temido sucedió. No tengo explicación para eso, pero quiero decirte que Dios hace cosas nuevas, que él puede transformar todo ese dolor y restaurar la fe que en algún momento pusiste en él.  

Puedes retomar esos sueños, esas oraciones, continuar en el camino de la fe, rodearte de personas que te apoyen y lo más importante renovar tus fuerzas en Dios.

Por más seco que este el árbol, puede volver a reverdecer.

Job 14:7-9 –RVR 1960

7 Porque si el árbol fuere cortado, aún queda de él esperanza;

Retoñará aún, y sus renuevos no faltarán.

8 Si se envejeciere en la tierra su raíz,

Y su tronco fuere muerto en el polvo,

9 Al percibir el agua reverdecerá,

Y hará copa como planta nueva.

Corazones Inquietos

4 Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: !!Regocijaos!

5 Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca.

6 Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.

Filipenses 4:4-6. RVR.

Sé que esta publicación no será tan fácil de digerir, porque nos puede parecer chocante que nos digan cómo debemos mantenernos ante una situación adversa.

En Filipenses, Pablo escribe esta carta desde la cárcel.

Cuando leía el capítulo cuatro, quería entender como alguien podía vivir en una libertad interior como esta. Yo quería saber que hacia Pablo o como lograba en medio de una cárcel escribir algo como: estén alegres (verso 4), o todo lo puedo en Cristo que me fortalece (verso 13). Aunque el segundo es muy famoso, creo que muchas veces olvidamos el contexto de este, y me genera la duda de cómo alguien podría escribir algo así, en medio de una situación tan difícil. Creo que encontré cuál era su actitud ante las adversidades, me parece que él nos dejó escrito como lo hacía en el versículo 4 y 6.

Pablo buscaba una actitud de alegría en Dios, no en las circunstancias y no dejaba que nada lo inquietara, también recomienda que presentemos nuestras peticiones con agradecimiento.

Nos dice que nos enfoquemos en tener buenos pensamientos, esto es importante porque un mal pensamiento nos puede afectar todo el día.

Sé que esto no es sencillo, estoy seguro que Pablo no lo aprendió de la noche a la mañana, porque antes de conocer a Jesús respiraba amenazas de muerte, esto me dice que tenía otro estilo de vida y posiblemente su gozo estaba en castigar y lastimar a otros, y esto no trae paz al corazón.

Repasemos el consejo de Pablo:

-Agradecimiento.

-No dejarse inquietar por nada (tan fácil que es leerlo).

-Alegrarse en Dios.

-Presentar nuestras peticiones.

-Pensar cosas positivas.

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